domingo, 11 de diciembre de 2011

¡ QUÉ BONITO ES EL AMOR EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO!

Llevo un montón de días sin escribir, es verdad, últimamente no tengo tiempo de nada y tengo tiempo para mucho.
Con esto de la crisis y toda la revolución social que existe por el ajuste de salarios, las eternas horas laborales que parece que no se acaban y para nuestro parecer no están bien pagadas. He descubierto lo maravilloso que es apreciar los pequeños placeres (que por culpa de ellos no hago todo lo que cada día me propongo).
A mí entender, y porque no a todo el mundo le gusta hacer las mismas cosas, yo considero pequeño placer el poder disfrutar de un rico café, tumbada en el sofá y con una peli romántica en la televisión. Decirme una cosa, ¿Con tal ocupación quién se plantea ir al gimnasio o hacer un trabajo de la universidad? Pero mi vida, ¡ si te lo mereces después de estar trabajando toda la semana!. Otro placer que me encanta es leer, igual, en el sofá con una mantita y solita en casa. He de confesar que los libros que más me entretienen (no que me parezcan los más divertidos) son aquellos los que denomino "libros piscina". Sí esos también de amor (como las películas anteriores) que sabes cómo van a acabar y sin embargo los lees porque el protagonista te tiene conquistada. Además son sencillos de leer y con letras grandes, así no se hacen pesados.
Pero bueno como este rinconcito personal va sobre el amor, descrito en dos de mis "mini" placeres favoritos, no puedo olvidarme de lo bonito que es sentirlo. Anteriormente he hablado de lo divertido que es verlo (en una peli) o leerlo (en un libro); pero ahora hablo de ese cosquilleo tan increíble que sientes cuando esa peli tan romántica la estás viendo abrazada a tu amor, ¡buf! no se puede describir la sensación, pueden pasar años y yo seguiré sintiendo lo mismo.
Por no decir lo bonito que es estar todo el día sin salir de casa, haciendo que haces un trabajo (porque no paras de mirarle todo el rato), y existen un millón de excusas  para que a cada rato, os deis un beso... Te mira, le miras, te mira, le miras, te mira, le miras, te mira, le miras... Hasta que le hablas sobre un tema que a él le gusta para que te preste a ti toda la atención del mundo.
Por eso, a pesar de que haga frío o calor, esa sensación no la cambio por ir a la piscina o por ir a un centro comercial a dar una vuelta (ahora es la moda).
Lo que quiero decir con todo esto, es que a pesar de que estemos pasando por una mala época, tenemos que valorar las cosas más simples pero a la vez, más importantes y que son éstas las que llenan la vida de las personas.
Un abrazo.  E y A

jueves, 20 de octubre de 2011

LA FAMILIA

En muchas ocasiones me he preguntado ¿a quién engloba el témino familia en la vida de cada uno?
Es una pregunta interesante porque yo siempre he pensado que tenemos la familia fija o constante y la familia variable:
En cuanto a la familia fija nos encontramos con esas personas de nuestro alrededor que por derecho de nacimiento y por sentir un amor hacia ellos/as incalculable, poseen una gran parte de nuestro corazón.
Por otro lado, tenemos a la familia variable, formada por esas personas que elegimos conforme se desarrolla nuestra vida, ya sean amigos/as, parejas (que si llega a ser el amor de tu vida es una excepción en la familia fija) que en algún momento han dejado huella en nuestro corazón. Me gustaría hacer dos distinciones dentro de este grupo, los circustanciales y los permanentes.
Los circunstanciales está formado por aquellas personas que sólo han estado con nosotros/as en un momento de nuestra vida, pero que nos han marcado para siempre.
Los permanentes son aquellas personas que acaban formando la otra mitad de tu corazón, aquellas personas que te acaban conociendo por dentro y aún así te quieren sin estar obligadas a ello.
Considero que lo bonito no es tener muchos/as amigos/as sino que, aunque sean pocos, éstos deben ser auténticos.
Además yo no me quiero sentir como la mujer más social porque tenga muchos amigos y amigas, sino me quiero sentir querida porque todos ellos y ellas me quieran.

domingo, 16 de octubre de 2011

¿POR QUÉ LEVANTARNOS DE MAL HUMOR?

Hoy en día la gente ha dejado de tener motivos por los que levantarse con una sonrisa cada mañana. Nos agobia el trabajo, que para colmo está mal pagado; tenemos un montón de obligaciones a las que tenemos que atender, que no nos dejan ni siquiera un minuto de placer; por la mañana el metro va a rebosar de gente, que no sabes por qué la ducha ni la tocan. Y para colmo llegas al trabajo, a la universidad, al instituto, o a cualquier sitio que vayas, y te das cuenta de que te dejaste el almuerzo en casa y a parte de admitir que éste va a ser una porquería porque vas a tener que coger algo de las máquinas surtidoras, te vas a tener que gastar el dinero que no pensabas gastarte. A todo esto, le unimos la cantidad de situaciones distintas que les suceden a la gente de tu alrededor y pagan contigo el haberse levantado con el pie izquierdo.
Con tal crisis  lo único que te queda es desear que te trague la tierra o que los extraterrestres invadan el planeta y nos coman a todos.
Pues no, en estos días en los que, a pesar de vivir las mismas situaciones de todas la mañanas, los mismos comentarios de tus compañeros y que haya la misma cantidad de gente en el metro, debes sonreir a la todo el mundo que cruce una mirada contigo. ¡Sonríe y alegra el día a otras personas y siéntete feliz por ello!.
Esa capacidad tan solidaria es la que te hace especial, deslumbrante ante los ojos de cualquier persona.
Es una forma de ver el vaso lleno en vez de verlo medio vacío.
Siempre que tengamos una situación extresante o que nos ponga tristes, debemos buscar la manera de poder remediarla.
Hay momentos que son inevitables, pero lo importante de esos momentos es el cómo sepamos afrontarlos.